El Ejercicio y su Efecto Rejuvenecedor

 Cuanto más activos físicamente somos, menos envejecimiento biológico tiene lugar en nuestros cuerpos.

El ejercicio físico, además de ayudarte a generar masa muscular y a mejorar la postura, te protege contra varias enfermedades crónicas. A las personas que hacen ejercicio regularmente, la ropa les luce mejor y parecen más jóvenes ya que el ejercicio hace que la piel sea más suave y brillante. La actividad física crea unas sustancias en el cuerpo que ayudan a la piel a envejecer más despacio.

El ejercicio pone al cuerpo en un estado de excitación que se traduce en mayor vitalidad y sensación de bienestar.

Gracias a las endorfinas que se segregan durante una sesión de ejercicio cardiovascular, te sentirás más alegre. Las endorfinas también son llamadas los opiáceos naturales y su función es hacerte sentir mejor.

El deporte mejora también el flujo sanguíneo y hace que llegue más cantidad de sangre a todo el cuerpo, incluida la piel y los órganos genitales, lo cual mejora la libido y la respuesta sexual.

El ejercicio mejora el sexo también desde un punto de vista psicológico. “Entrenar aumenta la confianza respecto al cuerpo y la apariencia física y te pone en un estado mental de mayor disposición para la intimidad sexual”.

Debido a la pérdida de masa muscular y a la disminución de la densidad ósea la postura se deteriora con los años. Sin embargo, los entrenamientos de fuerza (con pesas) que fortalecen la estructura ósea y la musculatura, sobre todo de la espalda y de la zona central del cuerpo, alrededor de la espina dorsal, permiten que, de modo natural, se mantenga una postura erguida que te permite aparentar menos edad de la real.

Al aumentar la edad, tanto nuestra forma de pensar como nuestro cuerpo, se vuelven más rígidos. El ejercicio físico, sobre todo los de estiramiento como el yoga y el pilates, nos ayudan a ganar flexibilidad.

Cuando te aproximas a la mediana edad la grasa empieza a acumularse en caderas y abdomen, esto nos hace parecer más grandes. Esta grasa visceral incrementa el riesgo cardiovascular y de sufrir varias enfermedades crónicas, como la diabetes. Sin embargo, las sesiones regulares de ejercicio cardiovascular parecen tener el poder de hacerla desaparecer, o al menos de reducir esta grasa abdominal.

Estos entrenamientos cardiovasculares como el spinning, running, zumba, etc. Conducen a una mayor pérdida de grasa abdominal que los entrenamientos de pesas o las combinaciones de cardio con ejercicios de fuerza.

En resumen: el ejercicio oxigena todas las arterias del cuerpo, fortalece los huesos, disminuye las arrugas y aumenta las endorfinas, mejoran el estado de ánimo, corrige la postura, aporta flexibilidad; todo esto ayuda a que las personas sean más felices, vivan mejor y parezcan mucho más jóvenes.

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