¡Cuéntame qué Regalas y te Diré Quién Eres!

Aunque el origen de la palabra REGALO es discutido, se sabe que –Regalar-, significó antiguamente “agasajar” o “tratar bien”, relacionado también a un “don gratuito”.

Se dice que en el hecho de “Regalar” podemos observar varias cosas; En primera, la acción de dar un obsequio, favorece las relaciones, ya que, por una parte, se coloca a quien toma, en posición de receptividad generando en éste, alegría y una sensación de ser apreciado. Aunque se dice que la alegría es mayor para la persona que lo da, si es que es un regalo hecho a voluntad e iniciativa propia y no por compromiso.

También, podemos observar en este hecho, rasgos de personalidad, tomando en cuenta factores como: la elección del regalo, la envoltura, la forma de entregar, etc. “Dime qué regalas y te diré quién eres”.

Una persona con rasgos narcisistas, por ejemplo, generalmente hará regalos exclusivos y costosos. Este regalo va de acuerdo a la percepción que tienen de sí mismos de ser únicos y especiales, por tanto, relacionan el valor del regalo con su propio valor y un regalo sencillo va en contra de esta sensación propia.

Alguien con alto grado de egocentrismo, buscará dar obsequios que cumplan con un gusto o una necesidad personal, independiente totalmente de la persona que lo va a recibir. Regalan lo que les gustaría recibir o algo que los va a beneficiar, porque en su mente sólo están ellos y no el otro. Todo es gestionado a gusto y satisfacción personal sin tomar en cuenta a quien lo va a recibir. Complacerse a sí mismo a través del regalo, es la principal misión.

Una persona con rasgos de perfeccionismo, adquirirán el regalo con anticipación, siendo muy cuidadosos de todos y cada uno de los detalles, lo mismo con la envoltura, el momento y la forma de entregarlo. Nada puede estar fuera de control y si algo sale mal, la satisfacción al dar ese presente se verá mermada, por muy bueno que sea el regalo.

Una persona poco empática o descuidada, a diferencia de la perfeccionista, dejará todo para último momento y por lo general, comprará algo fácil de adquirir con la prisa, lo que sea. Incluso con la manera de envolverlo y entregarlo será despreocupada y se justificará con la excusa de “La envoltura no importa, es algo que se desecha”.

Alguien con personalidad fresca y aventurera no querrá obsequiar un regalo común y corriente, saldrá de lo tradicional para optar por un regalo novedoso y más arriesgado y pocas veces tiene que ver con algo directamente material, yéndose mejor por regalar una experiencia satisfactoria como, un paseo en globo, una entrada a un concierto, un viaje, etc.

Las personas más sensibles y emocionales, buscarán y entregarán obsequios cuyo significado sea mayor, al costo monetario. De hecho, el precio es lo que menos importa, lo que importa en realidad es el valor sentimental. Por esto, generalmente serán regalos elaborados por sí mismos o adquiridos pensando en lo que, quien recibe valora. Son regalos más personalizados, incluso añaden tarjetas o notas plasmando sus emociones o deseos.

Por último, te recordamos que obsequiar debe ser un hecho de placer, y vale más cuando es a voluntad que por compromiso o porque el calendario así lo señala. Reglar debe ser un acto de desprendimiento y expresión de aprecio sin generar deudas o reproches. Se da, por la satisfacción que esto genera, pensando en aquella persona que estimamos y queremos que lo sepa.

Uno de los mejores regalos sin duda, es Dabalash porque todos queremos lucir unas pestañas largas, fuertes y abundantes.

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