Características de un Mal Jefe

Soberbia y arrogancia

Una de las características principales de un mal jefe es el aire de superioridad y la arrogancia que porta, estos son síntomas de inseguridad y temor a perder autoridad y respeto.

Elige consciente o inconscientemente este papel para infundir respeto porque no sabe hacerlo de otra manera, no sabe que es necesario confiar en sí mismo y por tanto confiar en los demás para que el respeto prevalezca.

Desconfianza y control

No es lo mismo ser exigente que controlador, la exigencia va dirigida a que se cumpla el objetivo mayor, en armonía con todo el equipo de trabajo. El control hace su aparición como síntoma de no saber delegar, es decir no confiar en ser guía y en la autonomía de sus subordinados. Con esta actitud, el equipo de trabajo se siente asfixiado y poco reconocidos por quien debería considerarles aptos para realizar su trabajo sin continua supervisión y rigidez.

Siendo así, el jefe estará desperdiciando su energía en una tarea innecesaria, producto de una falta de seguridad en sí mismo, pero culpando y señalando las labores de sus subalternos. No se cumple adecuadamente con el trabajo del equipo, ni el jefe con el suyo.

Deficiencias a la hora de comunicar

Un jefe organiza y dirige el quehacer, para cumplir con dicha actividad es imprescindible que el jefe desarrolle y practique su capacidad para comunicar sus ideas, y no sólo es cuestión de tener un talento para la expresión verbal, sino se trata de transmitir de manera asertiva.

El mal jefe es poco comunicativo y está a la espera de que el equipo de trabajo adivine sus ideas, cierra las puertas al diálogo, no escucha las opiniones de sus empleados y/o utiliza una comunicación agresiva, lo que trae consecuencias negativas en el rendimiento de su equipo.

Mala planificación y desorganización

Para delegar, tarea importante de un jefe, es necesario contar con un plan de trabajo. Si cada quien realiza lo que le corresponde de acuerdo a esto, todo marchará bien. Pero, por el contrario, si un equipo de trabajo que va dirigido por un jefe (la cabeza de este), no cuenta con una estrategia, un planteamiento claro de actividades y objetivos, todo será un caos. Cada quien irá por un rumbo que no conduce al mismo sitio.

Falta de reconocimiento y poca valoración

El compromiso de cada integrante del equipo de trabajo va mermando debido al poco o nulo reconocimiento del mal jefe. El sentimiento de no ser valorados por los logros, por las labores bien hechas, no validar el esfuerzo que se hace y el talento que se practica.

No asume sus responsabilidades

Un mal jefe pretende que sus subalternos asuman las consecuencias de sus errores y por tanto que ellos sean quienes paguen las consecuencias de dichas equivocaciones.

El poder y la jerarquía trae consigo una gran responsabilidad, Un mal jefe sólo pretende usar una cara de la moneda; El poder y la jerarquía, y se olvida de la otra, que es la responsabilidad.

No cumple lo que promete
Un buen jefe, un líder de verdad cumple lo que ha prometido oficial y extraoficial, de lo contrario, irá perdiendo credibilidad y fe de su equipo de trabajo.

Ser líder es todo lo contrario a un mal jefe. Es necesario desarrollar talentos y aptitudes para estar a cargo de un equipo de trabajo, un proyecto, en un puesto importante. utilizar el poder del que goza para construir y generar, no para destruir ni restar.

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