ECOÍSMO; “El Mal de -Sentirse Poca Cosa-“

Ecoísmo Baja Autoestima

Para algunos de nosotros, el hecho de que los demás traten de hacernos sentir especiales, puede resultar una fascinación, sin embargo, para quienes padecen de una personalidad ecoista, este hecho les resulta bastante incómodo.

Solemos con frecuencia confundirlo con modestia, sin embargo, el ecoísmo va más allá de ésta.

El ecoísmo refiere un enorme temor a proyectar una imagen egocéntrica, narcisista y egoísta que provoque rechazo y críticas. Esto da origen a que, quienes la padecen, intenten acallar completamente su “yo” y sus necesidades. Sentirse especiales, les produce incomodidad y hasta molestia.

Como podemos ver, el ecoísmo es la antítesis del narcisismo.

¿Cuáles son las características de la personalidad ecoísta?

Invisibilidad

Evita ser visto, prescinde de una imagen de vanidad y no tiene intención alguna en ser el centro de atención.

Hay un miedo excesivo a proyectar una imagen narcisista. La atención que otros puedan poner, aunque sea por buenas razones, por logros o cuestiones positivas, no es bien aceptada. Prefieren pasar desapercibidas.

Reprimen sus necesidades

La personalidad ecoísta odia tener necesidades, a éstas les da un significado de caga, evitan entonces expresarlas, ocultándolas en lo más profundo de sí.

Interpretan que el amor de los demás les será otorgado en la medida que menos exijan y más den. No cubren sus necesidades personales por estar enfocados en las necesidades de quienes aman, sus necesidades no son importantes pero las de los demás sí lo son, por ello se genera una carga fuerte de insatisfacción e infelicidad, partiendo de que, sus necesidades no dejan de existir sólo no son reconocidas, expuestas ni cubiertas.

Hipersensibilidad

La sensibilidad emocional extrema es una de las características de esta personalidad. El sentimiento de vergüenza es prácticamente insoportable ante una humillación, castigo o crítica. Por esto, prefieren pasar desapercibidas, estar, pero no estar.

Inseguridad e indecisión

Están tan concentradas en satisfacer las necesidades ajenas y a no prestar atención a sus necesidades ni deseos que, en algún momento ya no las reconocen, no saben cuáles son, no tienen conocimiento de qué quieren y se sienten perdidas.

Desarrollan una dependencia emocional por no distinguir entre sus necesidades y las de los demás, por intentar cubrir afuera, abandonándose a sí mismas.

Presa fácil del narcisista

Es de esperarse, que esta personalidad sea un imán para los narcisistas. Se vuelve un juego conveniente para ambos, ya que el narcisista goza de ser el centro de atracción y el ecoísta de ser su sombra. Son la mancuerna.

El narcisista suele volverse abusivo y el ecoísta se culpa así mismo por el maltrato infringido por el narcisista.

Baja autoestima

Todo esto denota claramente una autoestima poco saludable y se relaciona desde este punto.
No hay una valía personal, se siente poco especial y poco digno de atención.

Baja Autoestima

Tiene un autoconcepto muy pobre y entre sus carencias encontramos la confianza en sus capacidades, lo que se vuelve una profecía autocumplida. No cumple sus sueños y deseos, no posee proyectos personales ni es emprendedor. Se vuelve un círculo vicioso que no permite sanar su autoestima y salir del “sentirse poca cosa”.

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