Casarse o vivir juntos… ¿Amor eterno?

Casarse o vivir juntos es un gran paso, pero no significa haber alcanzado el amor eterno.

Existen factores que pueden, tras un tiempo, hacernos ver a nuestra pareja totalmente diferente a cómo le veíamos antes, como un príncipe o princesa de cuento; esos factores puedes ser las manías de cada uno, los celos, la falta de deseo, como tantos otros, incluso, la rutina.

Pero… ¿realmente es que la pareja cambió?

Al inicio de la relación, incluso al inicio de la convivencia estable, cada experiencia es una novedad, un estímulo gratificante en el cuál cada uno se va explorando y se van descubriendo en pareja. Al cabo del tiempo y de la cohabitación, estos estímulos van perdiendo relevancia porque tendemos a habituarnos a las experiencias gratificantes.

De esta manera, los estímulos negativos van ganando terreno e importancia en la relación, esto es consecuencia de nuestra dificultad o poca tolerancia a la frustración ante las situaciones no gratas o diferencias.

Es imposible sacar de la jugada tanto a los estímulos positivos como a los negativos; siempre habrá una nueva experiencia y siempre existirán disconformidades. Eso es parte de una relación y por supuesto, de una relación larga o establecida para llevar a cabo en un mismo lugar.

Como en lo anterior no tenemos control, es necesario tomar en cuenta en qué sí lo tenemos:

El balance entre estos dos estímulos es imprescindible para que la relación sea funcional y satisfactoria en gran medida.

Si se les da mayor poder a los estímulos negativos y se les brinda mayor atención a los defectos de la pareja que a las virtudes y experiencias nuevas como herramienta de crecimiento individual y en común, resultará difícil encontrar al final un balance global positivo de esta relación y coexistencia.

Las crisis son parte del crecimiento y fortalecimiento de una relación. Quien las evita, evita también la evolución de la misma.

No tener problemas de pareja es un gran problema. No dejamos de ser individuos con marcos de referencia distintos, por más similitudes que tengamos, no somos iguales.

Una crisis de pareja no significa la culminación de ésta, quien huye ante la primer crisis y ante cada crisis busca salir corriendo, en realidad no considera importante la relación. Un enfoque más sano sería entonces aprender a analizar lo que ocurre y solucionar en pareja, en lugar de buscar un culpable.

Para cumplir dicho objetivo se requiere:

Responsabilidad: Asumir que lo que ocurre les concierna a ambos, sin embargo, cada uno tiene su parte de responsabilidad en ello.

Entendimiento: El esfuerzo por entender a nuestra pareja da buenos frutos. A esto se le llama empatía, y consta en dejar de aferrarnos a la razón y comprender el punto de viste del otro.

Independencia: Cada uno es un individuo con sus propios pensamientos y emociones, y aunque la empatía es importante, más importante aún es no dejar de ser uno mismo.

Claridad: No es lo mismo estabilidad que rutina.

Seducción: Este es el ingrediente que, independientemente de los años juntos o del estatus de la pareja, jamás debe faltar o cesar. Una relación es una conquista constante y mutua.

Novedad: De forma individual siempre requerimos una renovación, en pareja también. Buscar nuevas experiencias por mínimas que sean, ayudan a que se dé una transformación positiva en pareja.

 

Kenny Pineda.

Dabalash Oficial. .