Carisma – El Poder de la Gente Atrayente (Parte 2)

 

La palabra “Carisma”significa -Tocado por Dios- y es “la fascinación o encanto que algunas personas ejercen sobre los demás”.

 

Carisma – El Poder de la Gente Atrayente (Parte 1)

 

Si quieres realmente convertirte en una persona carismática, se sugiere trabajar en lo siguiente:

 

Ser Adaptable: Dejar de resistir a los cambios que la vida presenta. E vez de imponerte, aprovecha estos cambios y trata de encauzar la energía.

Ser diplomátic@: Aliviar situaciones de tensión a base de suavidad y tacto, palabras adecuadas, comunicación asertiva y sonrisas.

Ser auténtic@: Para mostrar confianza, sinceridad y consolidar relaciones de calidad es preciso trabajar cada uno de estos aspectos en ti mism@; autoconfianza, autohonestidad, y una buena relación contigo mism@.

Ser coherente: Actua de acuerdo a tu forma de pensar y sentir. Utiliza esta coherencia a la hora de defender tus opiniones y decisiones; te hará sentirte seguro y respetado, sin importarte si tus opciones son aplaudidas o no.

Ser intuitiv@: Escúchate, déjate guiar por tu voz interior cuando la lógica y la racionalidad se oscurecen. Aplícala en momentos de crisis; detente, olvida los consejos ajenos y escucha por dónde te indica tu sexto sentido que te encamines.

 

Entre los secretos de la gente con magnetismo, están:

 

La respiración fluida, que transmite seguridad y serenidad. Inhala y exhala profunda y conscientemente para estar en calma.

Modulación de la voz. El miedo hacer perder el aire al terminar las frases, y el mensaje no resulta convincente. Una voz carismática es fuerte pero no ensordecedora, es flexible y entusiasta. Tiene matices de acuerdo a la situación. Ensaya: canta, vocalízate, grábate y escúchate después.

Aprender a mirar. Intenta que tu interlocutor se sienta admirado, estimado, único, pero hazlo de forma auténtica; presta atención a quien te habla, escucha y observa. Usa una mirada abierta y expresiva, pero no impertinente o intimidatoria. Mientras hablas no bajes los ojos, ni rehuyas de los demás.

 

 

 

Cuidar tu imagen. Sin obsesiones pero con entusiasmo, que se proyecte afuera lo que llevas dentro. Limpieza, orden, armonía.

 

 

 

 

Sonreír. La sonrisa envía el mensaje de aceptación y es contagiosa.

Prestar atención a los detalles. Es un gran detalle recordar los nombres y usarlos para dirigirte personalmente. Interesarte por el otro, también es un detalle que se agradece bastante. El reconocimiento de algo que te parece positivo, siempre que sea sincero totalmente, es algo que se valora de alguien más.

 

 

 

Tener un toque personal. Un estilo especial y auténtico hace la diferencia, no se trata de ser o parcer perfecto, sino simplemente encontrar un punto en el que puedas ser tú sin parecerte a alguien más. Esto puede ser desde tu forma de contar historias, expresiones, gestos, reacciones, etc. Piensa, distingue y enfatiza en ese sello personal.

 

 

 

 

 

Comunicarse con naturalidad. Ten una idea clara de lo que quieres decir y habla de ello con espontaneidad. Si eres tímido, lánzate y déjate llevar aún con miedo, ya que la única forma de superarlo es experimentándolo, ya sobre la marcha irás corrigiendo detalles. No te dediques a pedir perdón por algunas fallas ni utilices constantemente muletillas; obsérvate, escúchate y cada que uses una, oblígate a modificar este patrón, poco a poco se irán eliminando de tu vocabulario. Lee, cultívate, emplea nuevas palabras, nuevos términos, amplía tu vocabulario para poder expresar la misma idea de formas distintas, también tomando en cuenta a las personas a quienes quieres transmitirles.

 

Hablar de lo que te gusta. Encamina la conversación hacia lo que te apasiona: no hay nada más rico que escuchar a alguien, hablándo de eso que le fascina, observar la intensidad con la que lo comparte. La pasión no sólo inspira interés y admiración sino que enseña y contagia.

 

Ser sincero. Si dudas o te preocupa algo, admítelo. Al expresarlo, reducimos la tensión y potenciamos la empatía. Recuerda, para ser carismático no tienes que ser perfecto, una persona carismática también tiene debilidades, también se equivoca, pero sabe que un error no le define, ve más allá y no se limita a lo que sus equivocaciones le dictan, sino aprende de cada error y crece.

 

 

 

 

El carisma es una cualidad natural que no se adquiere en una tienda departamental, es algo que se desarrolla a partir de la autoestima. A mejor autoestima, mayor carisma. 

No te conformes con fingir ser carismático, hacerte la persona más graciosa y simpática del mundo o ser un “Falso encantador”, a final del camino, las máscaras se caen y si tu autoestima no es sana, caerás de gracia. Desarrollla naturalmente el potencial de SER CARISMÁTIC@!!

 

 

 

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