Personalidad Pasivo-Agresiva

 

 

 

Es un comportamiento perfectamente racional, que permite evitar la confrontación. Sólo es patológico si es una respuesta habitual, invalidante, que refleja una actitud dominante pesimista.

Encierra un problemático patrón de comportamiento que dificulta mucho su convivencia diaria. Y más aún, ocasiona graves consecuencias en quienes están a su alrededor.

Pueden ilusionarse por muchas cosas, sin embargo, nunca llegan a nada. Entorpecen cualquier proyecto o los boicotean de modo que pocas veces, se alcanza algo con ellos.

Evitan completamente su responsabilidad, a la vez que manipulan al resto para que se sientan culpables de sus fracasos o problemáticas.

 

 

 

Son personas resentidas que gustan de criticar a los demás, a la vez que ellos/as mismas caen en una pasividad absoluta, casi enfermiza. Son impacientes, a veces hostiles, y por lo general, poco útiles para ayudar o apoyarnos –emocionalmente-.

Es un tipo de personalidad muy tóxica que puede volverse muy dañina a nivel de pareja.

Uno de los pilares donde más conflictos ocasionan, es a nivel comunicativo. No expresan, y lo que es peor, suelen acumular sentimientos de ira o rabia por su baja autoestima, y que no declaran.

Al no evocar en voz alta sus preocupaciones y emociones simplemente, las acumulan. Y esta sensación negativa acaba traduciéndose en un profundo resentimiento que les hace manipular y castigar pasivamente a su pareja del modo más sutil. Más doloroso.

 

 

El perfil agresivo pasivo se esconde en su silencio como arma arrojadiza. Como filo de coacción. Son esos momentos en que le preguntamos a la otra persona qué le ocurre. Y él o ella nos responde aquello de “nada”, con una expresión en su rostro que demuestra rabia y desprecio. O bien, cuando algo no les parece simplemente se alejan aplicando la famosa “Ley del Hielo”.  Castigan con su silencio e indiferencia, justificándose siempre. 

 

Suele ser muy habitual, el hecho de no responsabilizarse de muchas cosas y deja a estas personas en una situación de falso poder. (“Tú elije, tú decide”, -pero si la elección que hiciste no me gusta, mostraré mi molestia de una forma muy sutil y nada útil para hacerme responsable.)  Su inmovilidad le da pie para juzgar a los demás. Evitan no involucrarse en muchas cosas, como queriéndose aislar en su propia esfera de perfección. Y desde donde criticar al resto. Existe de hecho una expresión popular muy acorde para esta característica: “Es como el perro del hortelano, ni come ni deja comer”.

 

Si algo no sale como debe, es culpa de usted o del jefe o de alguien más, menos suya.

 

 

 

Frecuentemente cuando te diriges a ellos/as están mirando a otro lado, como atendiendo otros aspectos, sin percibir que les estás hablando. Es, un modo de manipulación muy sutil. Sobre todo cuando quieres abordar con ellos algún tema profundo, alguna problemática, parecen distantes, distraídos, poco expresivos.

 

 

 

Levantan un muro donde evitan cualquier conversación repitiéndonos que están bien, mientras intuimos su incomodidad.

 

 

Son hábiles artistas del sarcasmo: puede que no nos digan qué les ocurre, qué les molesta. Pero sin embargo, desplegarán unas dotes implacables para el sarcasmo. Ahí donde atacarnos, donde lanzar pequeñas flechas a nuestra autoestima, a nuestro equilibrio e integridad. Es algo muy recurrente en el perfil pasivo-agresivo. No practican una comunicación asertiva, por lo tanto, es muy poco probable, por no decir imposible, llegar a un acuerdo o resolver algo de manera sana y efectiva.

 

 

 

 

Al ser personas que no saben expresar sus emociones, decir en voz alta qué les molesta o qué quieren, caen queriendo o sin querer en una clara victimización. Según ellos, son los menos atendidos y respetados, ellos el centro de ese universo incomprendido donde nosotros, sus parejas, ejercemos las peores artes posibles para hacerles infelices. Pueden responder de una manera totalmente victimizada como acusando a la otra persona o haciéndole ver su error o de una manera más común entre ellos como “Yo soy la mala persona, no sé qué haces conmigo”, con un tinte sarcástico.

 

 

 

Suelen ser personas muy cariñosas, complacientes y generosas aparetemente, pero siempre, detrás de cada gesto de complacencia y generosidad hay una sutil estrategia de manupulación y control.  Al retirarle tu atención, al terminar una relación, querrá tomar todo aquello que te dio, porque le fallaste (Y obviamente todo lo que pudo darte te lo dio con un fin, que ya no es realizable)

 

Vivir con una pareja con un perfil agresivo-pasivo suele ocasionar muchas desavenencias, y un claro desgaste emocional donde finalmente, caemos en el distanciamiento.

 

  • Si te relacionas con una persona con comportamiento pasivo-agresivo: 

Hazle saber todo aquello que te hace daño.

Ponle ejemplos de cómo se comporta y de las consecuencias que algo así puede tener para la relación a largo plazo.

Si no hay voluntad de cambio, si no hay mejora, y te sientes herido/a,  deberemos tomar una decisión.

El pasivo-agresivo nunca reconoce que tiene la culpa de que las cosas le salgan mal ni de que hace algo para que tú te enojes.

 

 

Se trata de personas que llevan dentro un profundo enojo, y al mismo tiempo se sienten muy desprotegidas.

El enojo se debe a ofensas que en la infancia les hicieron sus padres.

Les asusta sentirse débiles y les hace revivir viejas heridas. No son capaces de entablar una relación íntima sin sentirse enojados y resentidos, pero tampoco pueden vivir sin esas otras personas.

Exteriorizan su sufrimiento en vez de analizarlo introspectivamente.

 

-Fuentes psicología.

 

 

Dabalash Oficial.

 

 

 

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