Enemigos de la Seducción (Parte 1)

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El arte de la seducción es el juego más antiguo del mundo que requiere inteligencia, creatividad, constancia, para encender el interés del otro, pero también para mantenerlo si queremos una relación más duradera

La seducción en cuanto a la pareja o al amor, se refiere a despertar la atracción en el  otro, conquistarlo para entablar una relación más íntima.

Pero no sólo se seduce al principio, la seducción debe ser constante durante la relación para nutrirla.

Existen varios enemigos de la seducción a los cuales nos aliamos sin ser plenamente conscientes y que apagan el interés del otro o simplemente, no logran surgir la magia.

  1. Desesperación evidente.

Ya hemos publicado un artículo detallado respecto a esto. Ligar es un Asunto de Urgencia.

La ansiedad por encontrar pareja se nota, al grado de parecer que lo llevamos escrito en la frente o un letrero colgando del cuello que dice ¡Me urge encontrar pareja! O ¡Mi vida depende de ti! Lo que obviamente aleja las posibilidades.

  1. Hacerte pasar por lo que no eres.

Impresionar a base de mentiras no puede ser para nada, un buen comienzo. Si ocultas lo que eres, lo que te gusta, quiere decir que consideras que no eres lo suficientemente  interesante y tienes que valerte de mentiras o apariencias para resultar más atractivo.

Si te parece necesario aumentar o inventar, es recomendable que trabajes primero en ser eso que te gustaría ser y hacer, ya que la verdad tarde o temprano sale a relucir.

  1. Enumerar tu lista de ligues. Recuento de tus relaciones pasadas.

Es de muy mal gusto hablar de tus antecedentes amorosos en las primeras citas. Hay chicos abiertos a escuchar esas historias sin problema, pero en general a las personas no les agrada contemplar la lista de tus ligues anteriores, además ¿Es necesario?

Hay muchas personas que, aún en una relación estable y duradera, siguen sacando al tema a sus ex parejas y relaciones pasadas, lo que gradualmente va incomodando a la persona actual.

  1. Rienda suelta a la lengua.

Hablar sin parar, sin dar espacio para que el otro se comunique no es nada encantador.

Alguna vez te habrá pasado que intentas conversar con alguien que, contesta por ti, completa lo que estás diciendo, te interrumpe constantemente, supone y no espera tu respuesta, no deja de hablar y por supuesto no escucha.  Ese es un repelente eficaz.

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  1. Mirar a los demás por encima del hombro.

Quien se cree mejor que los demás, nunca encuentran personas que estén a “su altura”. La falta de humildad, hace alejarse a quienes no buscan una competencia constante, sino una relación armónica y la soberbia no tiene cabida en ella.

  1. Tener un solo tema de conversación: Tú.

Entablar una conversación y más aún, una relación con alguien que sólo habla de sí mismo no sólo es aburrido sino da una imagen  muy narcisista. Interesarte en la otra persona es parte fundamental  de entablar una relación.

  1. Quedarte mudo.

Puedes ser una persona tímida, sin embargo, tener tema de conversación o participar dando tu opinión sobre lo que se habla es algo fascinante.  No es lo mucho que puedas hablar o desarrollar un tema, a veces es sólo demostrar interés por lo que el otro dice, hacer preguntas, interactuar, intercambiar puntos de vista.

  1. Provocar la lástima.

A corto plazo puede que consigas lo que quieres; atención, control, elogios, etc, pero nadie soportará esto durante mucho tiempo y acabarás con una imagen  empobrecida, cuando lo que quieres conseguir es lo contrario. La pena, la lástima, no tienen mucho que ver con la atracción y el amor.

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  1. Espíritu competitivo, ganar a como de lugar.

A todos nos gusta ganar, pero hay quienes desarrollan un espíritu competitivo permanente y buscan siempre estar un paso más adelante que el otro. Si eres de esas personas que tú siempre eres uno más, que buscar estar siempre en  el pódium y recibir el aplauso y además hacerles ver que el otro nunca tiene ni tendrá la posibilidad de ganarte en ningún terreno es mejor que sigas sólo porque el arte de relacionarse con otro no es competir sino avanzar y estimularse y también saber perder y darle créditos a quien lo merece.

  1. Caer en los tópicos.

Para el primer contacto, los tópicos que creemos infalibles ya están pasados de moda y resultan hasta molestos. Esas frases armadas como ¿Estudias o trabajas? ¿Y tu novia/novio no vino? ¿Qué hace un/a chico/chica tan lindo/a como tú, solo/a? ¿Me das la hora?. Claro que hacen ver que ha un interés, pero no es la mejor ni la más creativa forma de hacer el primer contacto.

  1. Egocentrismo y ventaja.

La falta de cortesía, sacar ventaja de toda situación, pensar en uno mismo y en nadie más que en uno mismo no es llamativo. Abusar de la buena disposición del otro, de lo accesible que es, es de muy mala educación y cansa.

  1. Soy tu maestro, tú eres mi alumno.

Las relaciones no se forjan con monólogos, sino con diálogos en los que los participantes contribuyen por igual; se trata de enriquecerse continuamente y no de dejar con la boca abierta al otro, así como tampoco se trata de corregirlo constantemente, de creer que eres quien viene a enseñarle sin abrirte a la posibilidad de aprender. Esta actitud no es más que una señal más de inseguridad.Tira_3

Dabalash Oficial.

 

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