La soledad. Tu mejor amiga o tu enemiga.

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La soledad suele vincularse a estados de tristeza, desamor, negatividad, suprimiendo los grandes beneficios que puede aportar.

La soledad permite reflexionar sobre la propia vida, el análisis, el auto descubrimiento, ayuda a escuchar nuestras verdaderas necesidades, favorece la auto crítica (constructiva), nos sirve para madurar, nos lleva a encontrarnos con nosotros mismos.

La soledad puede ser deseada o no deseada, necesaria o elegida como opción de vida,  también puede ser una soledad afectiva o soledad social.

Soledad significa sin contacto o falta de contacto con.

Tras una ruptura sentimental, por ejemplo, vivir sin compañía sirve para re colocarse en el mundo y comprobar que toda crisis puede ser una puerta de plenitud y serenidad.

Es cierto que somos seres sociales y que necesitamos unos de otros para crecer y desarrollarnos, no obstante, en el silencio de la soledad hay un espacio maravilloso de auto conocimiento y superación que todos nos deberíamos permitir.

La percepción de la soledad depende mucho de nuestro estado emocional, hay quienes la consideran incluso necesaria para descansar o concentrarse y hay quienes no la toleran debido a que el encontrarse con ellos mismos puede revelarles sentimientos que no quieren o pueden reconocer y explorar.

La soledad en periodos cortos nos brinda ese contacto y retiro necesario para nuestra salud física, mental y emocional. La soledad extendida o de periodos muy largos suele verse como causante de dolor e insatisfacción.

Aislarse puede ser una forma de auto castigo o de evadir cualquier probabilidad de conflicto al relacionarnos con otros. Pero aislarse por pequeños lapsos puede significar también el recuperar energía para salir y afrontar la vida cotidiana.

Hay quienes gozan de una soledad física, pero encienden el radio, el televisor o cualquier otro medio que no les permita contactar consigo, algo que nos recuerde que no estamos solos. Podemos pasar un largo rato a solas, pero conectados a los medios que no nos hagan sentir la soledad porque hemos aprendido un concepto un tanto negativo de ésta.

Es necesario trabajar en nuestra autoestima para que la soledad sea una elección que comprenda beneficios y no angustia. Para que la soledad no sea un método para evitar a la gente por no sentirnos dignos de ser apreciados, para que no se convierta en un mecanismo de defensa que utilizamos para protegernos de un posible rechazo.

“Es sumamente recomendable aprender a disfrutar de la propia compañía,  conocernos para podernos compartir honestamente a otros.”

El sentimiento de soledad o soledad emocional no significa que nadie nos quiera, manifiesta abandono  de uno mismo y solemos confundir la soledad social con este tipo de soledad, buscando pareja en muchas ocasiones para tratar de llenar ese faltante que sólo uno mismo puede cubrir.

Elegir la soledad social por una idea de incapacidad para hacer relaciones es más frecuente de lo que creemos, sin embargo la inteligencia social es algo que se adquiere mediante la práctica. El miedo al rechazo tiene un lugar bastante significativo en estos casos, y requiere trabajar con la aceptación de uno mismo, pero nadie puede aceptarse si no se conoce.

“El mundo de “la soledad” puede asustarnos porque no lo conocemos, pero una vez que comienzas a adentrarte en él y a disfrutarlo se vuelve una opción que decides utilizar a tu favor.”

La idea de soledad que tenemos tiene su origen en nuestra infancia, muchas veces la sensación de soledad en la edad adulta, conecta con un sentimiento o recuerdo de soledad en la edad infantil, pero debemos comprender que no es lo mismo. Curar nuestro viejo concepto de soledad y actualizarnos no sólo es benéfico, sino necesario para tener una mejor calidad de vida.

La soledad puede ser nuestra gran compañera y aliada para enseñarnos a querernos y por ende nos llevará a querer de mejor manera a los demás. Nadie puede dar lo que no tiene o lo que no se da a sí mismo.

“Evitamos obligar a otro a llenar un espacio que no debe ni puede llenar. Elegir pareja por miedo a la soledad o con el fin de no sentirnos solos es condenarnos. Es atribuir a quien decimos amar, una tarea o responsabilidad meramente personal.”

La soledad lleva aparejada la libertad. La soledad elegida contribuye a valorarnos, a la autoconfianza y a disfrutar de la independencia. Nos demuestra que tenemos recursos para avanzar con o sin las personas que pueden hacernos compañía en determinados momentos.

“La soledad tiene un objetivo básico: abrir las puertas al conocimiento de uno mismo. Si aprendes a disfrutarla, ganarás personalidad e independencia para reinventar tu propia vida.”

Dabalash Oficial.

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